¡Aquí hay líderes!, Por Guillermo Ríus.

Posted by admin | NOTICIAS | Miércoles 26 Mayo 2010 11:56

Pensar en el golf me hace pensar en liderazgo. Cualquier deporte, del tipo que sea, desarrolla en las personas que lo practican cualidades siempre positivas: entre ellas, la capacidad de liderar. ¿En qué sentido puede ser el golf una escuela de líderes? Veamos…

En una encuesta online publicada en el Reino Unido de cara a las elecciones celebradas hace unos días, se les preguntaba a los lectores/navegantes cuál de las siguientes características del liderazgo es más necesaria para ser Primer Ministro: ¿Colaboración? ¿Visión? ¿Sentido práctico? ¿Capacidad de adaptación? ¿Coraje?

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Y es que el concepto de liderazgo ha ido evolucionando con los tiempos. Antiguamente, el líder era, sencillamente, el jefe, el que manda, el que sabe, el único que tiene derecho a pensar y decidir, el que da órdenes nítidas para que el resto obedezca. ¿Reminiscencias militares? Se consideraban grandes líderes al general Patton, a Eishenhower y, mucho antes, a Napoleón. ¿Reminiscencias religiosas? Me vienen a la cabeza numerosos ejemplos…

En cualquier caso, en ese concepto reside la idea de líder deportivo. Basta con ser el primero para ser el líder: aunque uno no tenga visión, coraje o trabaje en solitario. Ser el primero del ranking es ser líder. El que gana la liga es líder. El que sube primero la montaña es líder. Y punto.

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A finales del siglo XX y ya en nuestro convulso XXI, el concepto de liderazgo se democratiza. Se habla de líderes locales, de líderes jóvenes, de mujeres líderes, de líderes “minoritarios”: incluso se organizan cumbres con miles de personas para dar forma a ideas y proyectos comunes. Se acepta como normal considerar líderes no sólo a los políticos (¿lo son todos, acaso?), sino a cualquier persona que sea capaz de hacer que las cosas sucedan.

Hoy en día, está generalmente aceptado que un líder es aquel que, más allá de su posición privilegiada y de su visión, proyecta su capacidad de sumar voluntades en la realidad que le rodea, transformándola. Líder es el primero… que da el paso para cambiar cosas.

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En otros deportes, se puede tener sensación de triunfo sin que haya habido un cambio real. Puede uno jugar al tenis, al fútbol, al rugby, al paddle, y ganar, a pesar de que el juego haya sido peor que la semana pasada. El triunfo sobre los demás puede eclipsar un juego mediocre, la falta de preparación suficiente, el autoengaño de un entrenamiento deficiente.

No así en el golf, señores. En el golf, la lucha del jugador es con uno mismo, siempre. Es imposible progresar en el golf sin un buen análisis del juego que uno mismo desarrolla. No hay éxito sin compromiso real, con un entrenamiento regular, sin hacerse trampas al solitario. La vocación de superación personal es el mayor aliciente del golf, sea cual sea el hándicap. Y el hecho de ir delante no garantiza nada, nunca. Cada bola es única, cada golpe es único y especial. Es un deporte duro: pone al jugador frente al espejo de la realidad. “Así juegas, así eres. ¿Quieres ser mejor? ¡Cambia!”.

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